sábado, 29 de octubre de 2016

CURVAS QUE LLEVAN A UN SUEÑO

Zig, zag,… zig, zag… El modesto vehículo conseguía trazar con algunas dificultades  las trayectorias adecuadas en aquel  sinfín de curvas, asistido en todo momento por la fuerza centrípeta de la Física.  

-“Abre un poco las ventanillas, papá, que menudo calorín.”, suplicaba el Chico de Ayer.

La vía que unía Priego con Algarinejo distaba mucho de ser una carretera convencional al uso. Sin embargo el Chico, acompañado por su hermano y su progenitor al volante,  acudía presto y sin falta cada domingo alterno del mes a la localidad granadina, para deleitarse siguiendo las evoluciones del equipo de basket de su corazón, el Bonachelo Priego,

-“Es increíble que tengamos un equipo en Segunda Nacional, papá”, comentaba el Chico de Ayer a su padre, los ojos vidriosos.

-“La categoría de bronce a nivel estatal”, apostillaba el hermano. “Además casi todos los jugadores de Priego… ¡Qué meritazo!”.

-“Hijos míos, la verdad es que sí –añadía el padre-. Por eso mientras podamos vamos a seguir desplazándonos a Algarinejo…  estos chavales juegan con una alegría contagiosa y merecen que se les apoye.”

La escuadra prieguense, federada apenas cuatro años atrás, se encontraba en meteórica ascensión tras surgir de ligas de verano y torneos comarcales de ferias. Cada año conseguía promocionar a una categoría superior. 

sábado, 22 de octubre de 2016

LA MEDICINA ES EL ADARVE

Acto continuo invitó a su familia a caminar por el Balcón del Adarve, a lo que  los acompañantes accedieron de buena gana. Cuando iban a mitad de camino se detuvieron a mirar el mar de huertas que tenían debajo.

Nuestro hombre, chiquilla en brazos, se preguntó cómo, de qué extraña manera, la naturaleza había conformado semejante mirador. Se imaginó el canal de agua, el manantial brotando en la Fuente Rey al final del Pleistoceno. El río Salao bajando en torrente y dibujando el zig-zag de la calle Río a su paso. Barruntó sobre el momento en el que los iones carbonato decidieron dejar de formar piedra caliza hace 20.000 años, terminando por conformar el imponente edificio travertínico que observamos en la actualidad, con La Cubé a sus pies.

- "Es la armonía de la naturaleza", comenzó diciéndole a su pequeña. "Querido hija, cuando la tribulación habite en tu alma, refúgiate aquí. No hay mejor antídoto frente a la estupidez humana", terminó por decirle.

Más tarde besó en la frente a su retoño, incorporándolo al pedregoso suelo seguidamente. Por último, con gran dignidad reemprendieron la marcha, cogiéndose el Chico de Ayer de la mano de su fiel esposa.

sábado, 15 de octubre de 2016

ESPINA EN EL PASEO DE LAS ROSAS

Al llegar al Parque, no pudo evitar la llegada masiva de tiernas y evocadoras imágenes a su mente. Jugando al fútbol o en bici, aquel fue sin duda el sitio de su recreo y el de sus hermanos. El Paseo estaba muy concurrido y tuvieron dificultades para encontrar mesa en alguna terraza. Finalmente un matrimonio de ancianos dejó libre una de ellas, prácticamente ya a la altura del Balcón del Adarve. Suspiró el Chico de Ayer.

-"Por fin podremos darnos un refrigerio y disfrutar de esta brisa tan agradable a la sombra de los árboles", le indicó alegremente a su esposa.

Nada más lejos de la realidad, pues la calma tardó poco en esfumarse. En la mesa contigua había una pareja de novios que discutía acaloradamente. La bronca fue subiendo de tono hasta que el muchacho le soltó una bofetada a su prometida. El golpe, certero y lleno de rabia, sonó como una palmada, haciendo chillar a la chica.

- "Qué mal cuerpo se me está poniendo. Existen límites en las discusiones que nunca debieran soprepasarse", le comentó el Chico de Ayer a su señora por lo bajini, con aire disimulado, intentando no perder la compostura.

Visiblemente incómodo por el desagradable episodio que tuvo que presenciar, el Chico de Ayer carraspeó y pidió la cuenta.



miércoles, 12 de octubre de 2016

EXTASIS FRENTE AL RETABLO

La misa, especialmente melódica y jovial por ser la dedicada a los niños, retrotrajo al Chico de Ayer a épocas pretéritas. Concretamente a la exultante emoción que sintió el día que recibió su Primera Comunión en ese mismo templo, rodeado por sus compañeros de clase del colegio Marista.

-"Existen sensaciones no perecederas", suspiró para sí, alzando la vista hacia el majestuoso Retablo Mayor. Lleno de alegría, su alma se regocijó: "¡Qué gozada para un espíritu ya maduro como el mío!". Pleno de júbilo frente al Altísimo, el Chico de Ayer se enorgulleció de poder disfrutar de tan magna obra del renacimiento tardío.

Al finalizar la misa, el resplandor del sol cegaba los ojos de los fieles que ponían el pie en la Plaza de Santa Ana. El gentío se arremolinaba en las puertas de salida de la Iglesia, mientras el día se abría definitivamente y se impartía un sol de justicia. Los gorriones animaban el mediodía con su canto, componiendo una agradable música que se mezclaba con el húmedo ruido de los caños de agua de la fuente.

-"Vamos al Paseo, que se ha puesto muy buen día", le sugirió el Chico de Ayer a su mujer. Ella aceptó la propuesta de buena gana, ya que las blancas callejuelas del Barrio de La Villa parecían abrirse a su paso como un oasis, una especie de sugerente encantamiento con sabor a fresca cal.


CAMINO DE LA ASUNCION

El Chico de Ayer, indignado, saltó del sillón como un resorte y apagó la tele. Hastiado por las noticias sobre corrupción con las que los informativos le bombardeaban cada día, optó por refugiarse en su campamento base particular: su pueblo y los evocadores recuerdos de su infancia.

Pasaban los años y ésas seguían siendo las coordenadas sobre las que gravitaba su existencia, haciéndole recobrar la lucidez y el sosiego en momentos de apuro. Con la misma fe con que un marino se agarra a su carta naútica en plena tormenta, el Priego del Agua constituía, sin lugar a dudas, su peculiar bálsamo para curar las heridas del día a día. Taciturno, pensó que cualquier tiempo pasado fue mejor y que esta sociedad, enferma de valores, ya no tiene remedio. De modo que se animó a salir a dar una vuelta por la Joya del Barroco cordobés, junto a su mujer y su hija.

Hombre tradicional, austero y de profundas convicciones, enseguida cayó en la cuenta de la conveniencia de ir a misa en esa nublada mañana de domingo. Pero su intuición le hizo cambiar de preferencias en lo que a parroquia se refiere.

-"Esta vez no iremos a la Trinidad", le indicó a su señora, en un tono que denotaba cierta gravedad en sus palabras. "Prefiero ir a la iglesia donde me he criao", puntualizó con aire de cierta nostalgia. Una vez terminó de ponerse el mejor de sus trajes, se miró en el espejo y se dijo a sí mismo:

- "En este mayo prieguense los habrá más ricos y más guapos, pero no más honestos ni más nobles que un servidor". No le faltaba razón a nuestro simpar personaje, que empezaba a animarse ahora, para dejar atrás el amargo regusto que la casta política le había dejado en el paladar. Tan pronto como su señora y la chiquilla terminaron de arreglarse, salieron todos a buen trote para la Parroquia de la Asunción, pues ya se escuchaban las primeras campanadas.