sábado, 29 de octubre de 2016

CURVAS QUE LLEVAN A UN SUEÑO

Zig, zag,… zig, zag… El modesto vehículo conseguía trazar con algunas dificultades  las trayectorias adecuadas en aquel  sinfín de curvas, asistido en todo momento por la fuerza centrípeta de la Física.  

-“Abre un poco las ventanillas, papá, que menudo calorín.”, suplicaba el Chico de Ayer.

La vía que unía Priego con Algarinejo distaba mucho de ser una carretera convencional al uso. Sin embargo el Chico, acompañado por su hermano y su progenitor al volante,  acudía presto y sin falta cada domingo alterno del mes a la localidad granadina, para deleitarse siguiendo las evoluciones del equipo de basket de su corazón, el Bonachelo Priego,

-“Es increíble que tengamos un equipo en Segunda Nacional, papá”, comentaba el Chico de Ayer a su padre, los ojos vidriosos.

-“La categoría de bronce a nivel estatal”, apostillaba el hermano. “Además casi todos los jugadores de Priego… ¡Qué meritazo!”.

-“Hijos míos, la verdad es que sí –añadía el padre-. Por eso mientras podamos vamos a seguir desplazándonos a Algarinejo…  estos chavales juegan con una alegría contagiosa y merecen que se les apoye.”

La escuadra prieguense, federada apenas cuatro años atrás, se encontraba en meteórica ascensión tras surgir de ligas de verano y torneos comarcales de ferias. Cada año conseguía promocionar a una categoría superior. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario