sábado, 31 de diciembre de 2016

MAGISTRAL CURA CON SOTANA

El peculiar seseo le añadía un plus de cercanía al sacerdote, ayudándole a enfatizar sus comentarios y a ganarse a su reducida audiencia con la particular verborrea. Al situarse junto a él, el Chico de Ayer le sonrió amablemente, pues ya se conocían. En lugar de devolverle la cortesía brevemente, el último cura con sotana le preguntó con gran gracejo:

-"¿Qué pasa hombre? ¿Se te ha pasado ya el disgustillo por lo de la Campana?". A lo que el Chico de Ayer respondió:

-"Pues claro que sí Padre. La singular belleza de la Joya del Barroco y sus primorosas Fiestas siempre son para mí un quitapenas".

-"¡Cuánto me alegro! Disfrutad del Belén, que este año lo he puesto muy bonito" terminó por decir el anciano y bonachón sacerdote, achinando sus ojos y mostrando una característica cara de buena gente.

Salieron del Compás y el Chico de Ayer les hizo ver a sus hijas la suerte que tenían al ser de Priego. Al enfilar la calle San Francisco, pleno de gozo le recitó a sus chiquillas la siguiente copla, al tiempo que las cogía firmemente por el hombro:

Tres cosas tiene Priego
que no las tiene Sevilla:
la Fuente Rey, el barroco
y las calles de la Villa

Y felices y contentos por cuanto habían vivido esa tarde emprendieron el camino de vuelta a casa, la sonrisa dibujada en sus rostros. En ese momento se alegró de haber formulado la imprevista pregunta durante el desayuno.


*Copla extraída de: http://www.enriquealcalaortiz.com/web

sábado, 24 de diciembre de 2016

BELEN ENVUELTO EN BARROCO

A su izquierda un halo de luz resaltaba la hiperrealista expresión de la extraordinaria imagen de Jesús en la Columna. Por el pasillo que abrían las dos filas de asientos consiguieron acceder hasta el final de la nave central, no sin esquivar cuidadosamente a gran parte del gentío allí congregado. Se detuvieron justo delante de la imagen de San Francisco, que quedaba a su diestra.

Desde el Altar Mayor, la Virgen Inmaculada y San Esteban parecían saludar, condescendientes, a la simpar familia que acababa de llegar. Rodeado de pan de oro el Chico de Ayer sintió, por momentos, como su corazón se aceleraba. "Existen sensaciones no perecederas" volvió a pensar para sus adentros, tal y como le había ocurrido anteriormente cuando visitó el Altar Mayor de la Asunción.

Todavía mayor fue la ilusión que sintió al acceder a la pequeña estancia, situada en un piso inferior, en la que se encontraba el Belén. Allí una entrañable figura humana esperaba junto al Nacimiento. Un sacerdote de pelo cano sonreía continuamente, mientras explicaba los pormenores del montaje a las familias que iban llegando. Con una mano detrás de la espalda, utilizaba la otra para señalar y precisar los mejores arreglos conseguidos en esta ocasión, adquiriendo una atractiva pose de viejo maestro. La clásica estampa de quien conoce y domina su obra y, además, disfruta al compartirla con sus paisanos. Les dedicaba palabras como estas:

-“Daros cuenta de la figura nueva de este año…”, advertía ufano el hombre mayor. “… Este año los Reyes vienen de La Cubé”, bromeaba con pícara intención, buscando la risa espontánea del personal congregado. “Mirar lo rápido que se hace de noche en Belén, … je, je”

sábado, 17 de diciembre de 2016

EL TESORO DE SAN FRANCISCO

Era el día de Navidad, y el Chico de Ayer, en mitad del desayuno familiar, cogía desprevenidos a los suyos con una pregunta a quemarropa

-"¿Sabéis a donde vamos a ir esta tarde?".

- "No papá, ni idea..." replicaron ellos. El Chico de Ayer dilató las pupilas de los ojos y extendió los brazos hacia abajo, componiendo un gesto marcadamente explicativo:

-"¡Pues a donde va a ser! A San Francisco. Ya os he dicho muchas veces que allí está el belén que más me gusta de todo Priego, y eso que hay muchos y buenos. Pero es que es el único, por ahora, con efectos visuales de cambio de luz diurna a nocturna, y viceversa".

Salieron de casa a eso de las ocho de la tarde. Todos iban más bonitos que un San Luis. Al llegar, el Compás de San Francisco presentaba un mágico aspecto. Una tenue luz iluminaba la estatua de la Virgen situada en el centro de la plaza, mientras los visitantes al templo cedían el paso educadamente, a los salientes.

La puerta que se encuentra más a la izquierda crujió al abrirse, y sus oxidadas bisagras emitieron su característico chirrido. Una vez dentro, se recreó con la belleza de las finas yeserías barrocas que trufaban el techo y en general, del aire espiritual que se respiraba en el interior del templo. Enseguida se sintió envuelto por la especial atmósfera religiosa del viejo templo franciscano, sin duda el único que puede presumir de albergar algunas de las imágenes con mayor tirón popular en Priego

sábado, 10 de diciembre de 2016

MAJESTADES DE LA ILUSION

Tras sortear el alegre y familiar gentío, y después de esperar prudentemente su turno, las hijas del Chico de Ayer por fin vieron realizado su sueño de sentarse en las rodillas de un Rey Mago. A la mayor le tocó en gracia Melchor, y la pequeña fue recibida con amplia sonrisa por Baltasar. El rostro de la benjamina, sin experiencia en estos menesteres, y extrañada por la tonalidad de piel de su majestad, se podrán imaginar, era para verlo.

- "¿Qué deseas, pequeña?", le preguntó el morenito.

-"Un juego de cocinicas... pero vamos, que lo que me eches me parecerá bien!", respondió la hija menor con la voz entrecortada por la emoción del momento. Los Reyes, tras empatizar con ellas, y escuchar sus confidencias les dieron respectivos besos, y las niñas permanecieron en una nube para el resto de la noche.

Felices por la sensacional experiencia vivida, volvieron a casa. Frente al espejo del cuarto de baño, el Chico de Ayer volvió a sonreir. La mamá desvistió a los chiquillas y, una vez acostadas, les cantó:

Con Dios me acuesto,
con Dios me levanto,
con la Virgen María
y el Espíritu Santo.

El Chico de Ayer se asomó al dormitorio de las niñas, y reflejándose en ese momento en sus retoños, se dijo para sí:

-“En estos tiempos de disputas territoriales entre pueblos, cada vez tengo más claro que mi verdadera patria es la infancia y sus recuerdos, especialmente éstos de Navidad en mi Priego del alma



*Copla extraía de: http://www.enriquealcalaortiz.com/web

sábado, 3 de diciembre de 2016

LA MAGIA DEL PASEILLO EN NAVIDAD

Eran ya las ocho de la tarde y al llegar a la esquina de La Flor de Mayo se escuchaban los alegres villancicos del Paseíllo, verdadera banda sonora para todos los mozuelos prieguenses de la época.

-"¡Papá, cómpranos un barquillo de ésos que estamos siendo muy buenos!" solicitaba su hija mayor, intentando sacar partido del buen ambiente reinante. La pequeña, además, extendía el brazo y señalaba con brío el escaparate de la conocida confitería.

-"Bueno, bueno… ahora que no hay mucha gente lo pedimos para llevar, pero os lo tenéis que comer ligero..., que a lo que venimos es a ver a los Reyes Magos" respondió, benevolente, nuestro simpar personaje.

Al salir del establecimiento miraron, obnubilados, el precioso enclave que tenían ante sí. El Ayuntamiento lucía sus mejores galas -Majestuoso Portal de Belén en el balcón central y angelitos "trompetistas" en el superior-. Un pino de enormes dimensiones decorado con motivos navideños había sido dispuesto justo delante, como referencia inequívoca de las fiestas navideñas. Por su gran luminosidad parecía hacer las veces de majestuoso faro de guía en la noche. 


La Plaza de la Constitución era un hervidero de gente y los altavoces de la fachada principal parecían sonar cada vez con más fuerza. Todos los papás y mamás asistían, orgullosos, a la entrega de las cartas de sus hijos a sus Majestades de Oriente. Nuestro protagonista no dudó en inmortalizar con su cámara tan preciosos exteriores.