sábado, 14 de enero de 2017

COMPROMETIDOS CON PRIEGO

El Chico de ayer, aún en estado de shock por la conversación con D. Antonio, descolgó fuertemente el teléfono, y como si le fuera la vida en ello, presionó decididamente cada una de las teclas numeradas del aparato necesarias para establecer comunicación al otro lado con su hermano:

-“Me conmueven las actitudes valientes y generosas..., ¡¡pues no que me acaba de llamar el mismísimo Sr. Dtor. de Adarve!!”.

-“¡Qué alegría me das, hermano!. Todavía hay personas que nos reconfortan con el mundo”, apostilló el mozuelo, la sonrisa dibujada en el rostro. Ambos se regocijaron al comprobar que, en una sociedad especialmente decadente en valores, todavía existían personas que se batían el cobre por luchar contra las injusticias. Auténticos prohombres progresistas a los que verdaderamente les duele su pueblo. Uno de los hermanos le preguntó al otro si ese era realmente el espíritu que movía a la Asociación Cultural Adarve, desde su fundación y posterior refundación, por el propio Sr. Jurado, en los años 70. La duda no tardó en disiparse en medio de un sepulcral silencio. En un determinado momento el Chico de Ayer enarcó una ceja, dirigiéndose a su hermano por el celular:

-“Esta noble institución, sin ánimo de lucro, siempre se ha dedicado a proteger algo tan necesario –y muchas veces olvidado- como el conocimiento, desde su ya antigua fundación en el antiguo Casino de los señores”.

Motivado por la serenidad de alma que la charla con su hermano le había proporcionado instantes antes, el Chico de Ayer propuso un relajante paseo a su familia

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