sábado, 21 de enero de 2017

"EL DEMONIO COMO ES TAN MALDITO...."

En un corto intervalo de tiempo se encontraban ya en dirección a la Ciudad de los Niños, popularmente conocida como parque de “Los Almendros”. Desde allí, y justo en su punto más alto, pudo otear las magníficas vistas de las sierras colindantes. Se preguntó cómo esa maravilla de la naturaleza, unos alrededores especialmente bonitos, permanecían tan injustamente conectados con el sistema viario de carreteras, a 45 km de la autovía más cercana. Y continuó cavilando todavía más sobre la posibilidad de aprovechar todo el potencial de biomasa que los residuos agrícolas de aquel paisaje ofrecían a todos los prieguenses.

Recordó además la labor altruista y absolutamente desinteresada que un prieguense de pro, como D. Antonio, había realizado a lo largo de toda su carrera, especialmente en el terreno religioso: fue horquillero del Buen Suceso, impulsor de la Caridad en los 70, y habitual de las Rondas Sabatinas de los Hermanos de la Aurora durante 50 años, cantando coplas como la que dice:

                                         

  El demonio como es tan maldito,

agarró una piedra y quebró un farol;

y salieron los padres franciscos

le corretearon hasta el Callejón.


Ya no hay mejor don

que tener amparo a María

rezando el rosario con gran devoción


Mientras iba barruntando sobre todos esos temas, montó a su pequeña hija en uno de los columpios del parque y le dijo con expresión un tanto grave:

- “Cariño, intenta formarte en ciencia y humanidades. Sólo la cultura te hará libre el día de mañana”. Convencido de que la acumulación de conocimientos y el fomento del espíritu crítico en la persona son el mejor capital para navegar por la vida, el Chico de Ayer decidió que la pequeña tomara tierra firme y reemprendió el camino de vuelta. Qué privilegio saber de hombres buenos como D. Antonio, se dijo para sí.


*Copla extraída de: http://www.enriquealcalaortiz.com/web

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