sábado, 25 de febrero de 2017

DULCE CARRERA LAS MONJAS


Al terminar de jugar las chiquillas abandonaron la Plaza de la Constitución y suplicaron comprar chucherías en "los Antojos", algo a lo que ni el Chico de Ayer ni su señora pusieron óbice alguno. Más al contrario, éste les dijo:


- "Qué buenos recuerdos me trae caminar por la Carrera de las Monjas. Zona de tiendas mágica para los niños ". En efecto, tal y como rezaba el cancionero popular aquella avenida, además de haber albergado el mítico Casino de los señores -antiguo punto de encuentro de los intelectuales de la época-, era siempre una confluida arteria comercial de Priego:

Niña, si te gusta el dulce,
tú prepara los dineros;
en la Carrera las Monjas
se ponen los turroneros


Compraron conguitos y un buen surtido de frutos secos para disfrute de toda la familia. Al poner de nuevo el pie en la calle, la madre propuso: "Sentémonos a disfrutar de las chuches en la Fuente Rey, que eso me hace evocar mi infancia". Y allí que fueron tras pasar por el viejo Palenque y el Caminillo.

De todos es bien conocido el ingente manantial de agua que siempre ha brotado del monumento civil más venerado de Priego, al punto que también el romancero recoge versos al respecto:

Primero faltaba el agua
a la Fuente Rey de Priego
que faltarle mi palabra
a quien se la di primero

Haciendo lo propio con coplas dedicadas a la venerada Fuente de la Salud:

La Virgen de la Salud
la que está en la Fuente Rey
esa Señora lo sabe
si te quiero yo de ley



*Coplas extraídas de: http://www.enriquealcalaortiz.com/

sábado, 18 de febrero de 2017

CASTAÑICAS ASÁS

Una agradable tarde se presentaba para el Chico de Ayer y su familia. Era sábado y las niñas querían montarse en el castillo inflable situado en el Paseíllo. Así que para darles gusto nuestro querido personaje no dudó un momento en invitarlas a salir de  paseo.

El reloj del Ayuntamiento marcaba las 17:30 h en esa tarde otoñal, y los chiquillos disfrutaban de lo lindo saltando sobre las cámaras de aire. El tiempo parecía detenerse en la animosa plaza, al compás del saltador de la fuente central. Mientras tanto, algunos padres aprovechaban para acercarse al puesto de castañicas asás que estaba junto al patio del Colegio de las Angustias. Había tráfico en ese instante, así que nuestro hombre hubo de detenerse frente al paso de peatones. Cuando por fin logró cruzar con éxito la calle, se frotó las manos y esbozó una pícara sonrisa.

-"Deme usted un cucurucho, que empieza a hacer rasca" le dijo el Chico de Ayer a Manolito, el inolvidable vendedor ambulante. 

-"Hala, aquí tienes... ¡averiguao!" le respondió esté con gran gracejo, mientras se cobraba y guardaba el dinero en su cazadora vaquera de los ochenta, ribeteada por una especie de lana de borrego.

sábado, 11 de febrero de 2017

BENDITO `DISPARATE'

Y es que la guasa y el salero siempre fueron algo consustancial al Priego del Agua, y sin duda, entronca perfectamente con la idiosincracia y el talante mediterráneo que nos caracteriza. Pero estarán ustedes, amables lectores, con el punto de vista del Chico de Ayer. Hay que entender que todas las cofradías son benditas (nunca mejor dicho) en nuestro pueblo, y que también debe de existir lo que los ingleses llaman "Fair Play" o "Respect". Es decir, juego limpio entre ellas, de manera que se respeten en lo posible y que el infortunio de una no implique burla hacia la otra. De alguna u otra manera, la atribución de "disparate" a la procesión del Nazareno por parte del directivo de la Columna, volvía a recordarnos lo que el cancionero popular dice de nosotros mismos:

Priego del Agua,
pueblo de brutos,
muchas tabernas,
pocos institutos.

Ni que decir tiene que, a la mañana siguiente, el estruendo de los tambores del escuadrón de Jesús hizo que el Chico de Ayer se emocionara como sólo le ocurría ese día. Rápido como una centella, corrió a vestir a sus niñas con la túnica morada, una suerte de preciado talismán. Y es que la mirada más limpia que se recuerda en Priego le estaba esperando con unas habas de San Juanico colgando de su mismísima Cruz. El bamboleo de la preciosa imagen de Jesús, más hacia atrás que hacia delante en numerosas ocasiones, le hacía evocar la Pasión de Cristo en ese momento, ésa que aparece tan bien descrita en el Evangelio y en las películas que la recrean. 

Inequívocamente, la buena luz del día se contraponía con el desgraciadamente a menudo lluvioso Jueves Santo. Y el manto de gente que rodeaba a Jesús era siempre tan espectacular que para él nunca hubo momento de mayor gozo y éxtasis espiritual. Así que en el momento en que Jesús pasaba frente a él agarró con fuerza a su esposa por el brazo, pensando que realmente existía la vida eterna.

sábado, 4 de febrero de 2017

"A NOSOTROS NO NOS 'EMBUAS' "

Bien conocido es en nuestra localidad el eterno pique entre Nazarenos y Columnarios, sin duda a la par del no menos celebérrimo enfrentamiento que mantuvieron Nicetistas y Valverdistas en el siglo pasado, a propósito de la disputa por la alcaldía municipal. Pero en este caso lo que soliviantó (y de qué manera) a nuestro simpar personaje fue que no venía a cuento la mención sobre el Rey de Priego y su gratuita calificación de "disparate". Máxime si se tiene en cuenta que el Chico de Ayer había sido, y qué duda cabe continuaba siendo, hermano de la cofradía prieguense con mayor fervor popular en la comarca. 
                                     
Sí, querido lector, hablamos de la procesión que fue inmortalizada en el séptimo arte a través de la película la "Saeta del Ruiseñor", protagonizada por el inolvidable Joselito (que nos ha dejado ese símbolo local del turismo que es su estatua en el Paseo). Nos estamos refiriendo a aquella estación de penitencia que hace brotar lágrimas de emoción en el Calvario cuando Jesús bendice el alimento más singular de la Cuna del Barroco cordobés: el hornazo.

Ese hecho puntual retrotrajo al Chico de Ayer, las orejas gachas y las manos en los bolsillos mientras caminaba, al episodio que anualmente le tocaba vivir junto a su hermano en las mismísimas puertas de del templo franciscano, cuando la procesión se encerraba al filo de las 5 de la tarde. Siempre había algún paisano que, conocedor de los colores cofrades que ambos hermanos profesaban orgullosos, les espetaba a la cara sin ningún tipo de miramiento:

- "Niños, si decís que Jesús La Columna es el mejor de Priego...  ¡os doy mil pesetas!", a lo que los dos chiquillos contestaban sin titubear con ojos inquisitivos:

-¡Eso no te lo crees ni tú... A nosotros no nos “embuas”… ja,ja,ja…!". Enseguida aparecían murmuros de otros mozuelos que al poco tiempo replicaban:


-"¡Cucha tú estos! que pejigueras son con el Nazareno.."