sábado, 11 de febrero de 2017

BENDITO `DISPARATE'

Y es que la guasa y el salero siempre fueron algo consustancial al Priego del Agua, y sin duda, entronca perfectamente con la idiosincracia y el talante mediterráneo que nos caracteriza. Pero estarán ustedes, amables lectores, con el punto de vista del Chico de Ayer. Hay que entender que todas las cofradías son benditas (nunca mejor dicho) en nuestro pueblo, y que también debe de existir lo que los ingleses llaman "Fair Play" o "Respect". Es decir, juego limpio entre ellas, de manera que se respeten en lo posible y que el infortunio de una no implique burla hacia la otra. De alguna u otra manera, la atribución de "disparate" a la procesión del Nazareno por parte del directivo de la Columna, volvía a recordarnos lo que el cancionero popular dice de nosotros mismos:

Priego del Agua,
pueblo de brutos,
muchas tabernas,
pocos institutos.

Ni que decir tiene que, a la mañana siguiente, el estruendo de los tambores del escuadrón de Jesús hizo que el Chico de Ayer se emocionara como sólo le ocurría ese día. Rápido como una centella, corrió a vestir a sus niñas con la túnica morada, una suerte de preciado talismán. Y es que la mirada más limpia que se recuerda en Priego le estaba esperando con unas habas de San Juanico colgando de su mismísima Cruz. El bamboleo de la preciosa imagen de Jesús, más hacia atrás que hacia delante en numerosas ocasiones, le hacía evocar la Pasión de Cristo en ese momento, ésa que aparece tan bien descrita en el Evangelio y en las películas que la recrean. 

Inequívocamente, la buena luz del día se contraponía con el desgraciadamente a menudo lluvioso Jueves Santo. Y el manto de gente que rodeaba a Jesús era siempre tan espectacular que para él nunca hubo momento de mayor gozo y éxtasis espiritual. Así que en el momento en que Jesús pasaba frente a él agarró con fuerza a su esposa por el brazo, pensando que realmente existía la vida eterna.

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