sábado, 18 de febrero de 2017

CASTAÑICAS ASÁS

Una agradable tarde se presentaba para el Chico de Ayer y su familia. Era sábado y las niñas querían montarse en el castillo inflable situado en el Paseíllo. Así que para darles gusto nuestro querido personaje no dudó un momento en invitarlas a salir de  paseo.

El reloj del Ayuntamiento marcaba las 17:30 h en esa tarde otoñal, y los chiquillos disfrutaban de lo lindo saltando sobre las cámaras de aire. El tiempo parecía detenerse en la animosa plaza, al compás del saltador de la fuente central. Mientras tanto, algunos padres aprovechaban para acercarse al puesto de castañicas asás que estaba junto al patio del Colegio de las Angustias. Había tráfico en ese instante, así que nuestro hombre hubo de detenerse frente al paso de peatones. Cuando por fin logró cruzar con éxito la calle, se frotó las manos y esbozó una pícara sonrisa.

-"Deme usted un cucurucho, que empieza a hacer rasca" le dijo el Chico de Ayer a Manolito, el inolvidable vendedor ambulante. 

-"Hala, aquí tienes... ¡averiguao!" le respondió esté con gran gracejo, mientras se cobraba y guardaba el dinero en su cazadora vaquera de los ochenta, ribeteada por una especie de lana de borrego.

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