sábado, 29 de abril de 2017

PLANEANDO EL ROBO DE LA VIRGEN DE LA SALUD

El look de la tribu se completaba con tatuajes y sucias melenas. Discutían entre ellos en los siguientes términos:

-“Que no señores, que la mejor hora para hacer eso es al amanecer… Si hace falta yo mismo trepo por la pared y arranco de cuajo la Virgen”, comentaba con gran determinación el que parecía líder de la pandilla, señalándose el pecho con el dedo índice de su mano derecha.

Fumaban, y el humo de sus cigarros dificultaba la identificación de sus rostros, al tiempo que la cerveza de litrona no dejaba de correr de mano en mano como la falsa monea.
                                                                                                           
-“Vale… ¿pero qué piensas cogerla sólo con tus músculos de Rambo?”, preguntaba socarrón uno de ellos. “… Digo yo que te hará falta un pico por lo menos y en tu casa no tienes ninguno”.

Al escuchar la conversación nuestro hombre cambió su ruta. Subió la cuesta frente a la residencia para detenerse a medio camino y esconderse tras un matorral. Sigiloso y ojo avizor, permaneció allí agazapado escuchando la conversación.

-“Pues entonces mañana mismo voy a la ferretería del Paseíllo a comprar uno en cuanto la abran”, continuó diciendo el jefe de la pandilla. Al poco tiempo carraspeó y le dijo al camarero: “¡jefe, qué se debe por aquí!". Terminó por pagar la cuenta y el grupo finalmente se disolvió.


sábado, 22 de abril de 2017

UNA PANDILLA CON MALA PINTA

-"Cariño, tengo que conseguir la mejor foto panorámica de Priego. A ver si por fin este año gano el concurso que organiza el Ayuntamiento", le dijo sonriente el Chico de Ayer a su esposa, pensando en dirigirse hacia el parque “de los Almendros” para aprovechar la bonita luz del día.

-"De acuerdo mi vida, pero no te entretengas mucho, que esta tarde tenemos que llevar a la niña pequeña a los médicos", le contestó su fiel esposa.

Cogió su vieja cámara Reflex en un santiamén y, tras despedir con un beso a su señora, rápidamente puso el pie en la calle. Caminando a buen paso, atravesó la calle San Marcos y la Avenida de España mientras iba soñando despierto: ansiaba con todo su alma capturar la toma perfecta de su amado pueblo.

Al llegar a la altura del edificio que alberga la residencia de mayores "Arjona Valera" redujo sensiblemente la velocidad de su paso. Desde la acera se oían las voces que emitía un grupo de cinco desaliñados jóvenes que estaban sentados en la terraza de uno de los pubs de la zona con nombre extranjero. Portaban cazadoras de cuero oscuras y vestían vaqueros rotos, ajustados sobre botas militares. En sus orejas lucían pendientes de los más diversos estilos: aros, pedrería y colgantes. 

sábado, 15 de abril de 2017

LA VIRGEN AUXILIADORA DE LAMENTOS

El Chico de Ayer trató de volver al calor del hogar cavilando sobre estos temas. Al girar el cuello levemente hacia su derecha divisó dos unidades móviles con el logotipo de Andalucía Directo, cerca de la rectangular fuente del Llano. Priego era, sin buscarlo, epicentro de la noticia en ese momento. Atravesó la calle Zapateros -hoy Isabel la Católica- con las orejas gachas y las manos en los bolsillos, pasando fugazmente por la calle Mesones y la calle Río.

-"Cariño, no te vas a creer lo que has pasado", le comentó a su esposa al entrar a casa. Ella, que le estaba esperando con impaciencia a causa de su retraso, le preguntó:

-"¿Qué es lo que ha pasado, cielo?".

-"Pues que ha ocurrido otra desgracia religiosa... esto parece obra de un complot judío-masónico", le comentó el Chico de Ayer, emocionado y al borde de las lágrimas. La mujer, en un intento de restablecerle la serenidad le indicó:

-"No te preocupes, cielo. No estamos solos. Si echabas de menos a la Virgen... que sepas que estos días nos toca disfrutar de la compañía de la María Auxiliadora, así que anímate, hombre". La venerada imagen estaba frente a él, con las puertas de su característico cajetín de madera abiertas y, al verla, nuestro hombre se sintió aliviado. En un gesto por recobrar el aliento, el Chico de Ayer inspiró aire e infló sus pulmones cuanto pudo. Cuando recobró el resuello, recordó una bonita copla popular que bien podía haber sido compuesta por él mismo:

Madre del divino sol,
Virgen María,
dadnos protección,
fuente de alegría.

Y sentado en el salón de casa, se descolgó del cuello el estuche que contenía la cámara de fotos y lo depositó en la mesa, recuperando por fin el sosiego en su conmocionado espíritu.


*Copla extraída de: http://www.enriquealcalaortiz.com/web

sábado, 8 de abril de 2017

EL CONSUELO DEL ÚLTIMO CURA CON SOTANA

De repente, como si surgiera de detrás de alguna columna, se le aproximó un sacerdote, acaso el último cura con sotana de la localidad. Taconeando con vigor y llevando las manos juntas detrás de la espalda, comenzó diciéndole:

-"¿Qué te pasa hombre?, ¿Por qué estás tan apesadumbrado.... no ves que gracias a Dios no había nadie en la Iglesia cuando se cayó la campana?". El Chico de Ayer, todavía confuso, dirigió su mirada hacia los ojos del anciano sacerdote y le respondió:

-"Disculpe Padre…he venido hasta aquí con la sana intención de conseguir la mejor instantánea posible de nuestro querido Priego, y me encuentro con esto...". El cura, compasivo, intentó quitarle hierro al asunto –nunca mejor dicho-:

-"Bueno hombre, no pasa nada, tienes infinidad de escenarios para fotografiar en este pueblo tan maravilloso. Seguro que lo conseguirás cuándo se te pase este mal trago...". Nuestro hombre replicó enseguida:

"… Puede ser, pero ya llevamos dos disgustos en esta semana y necesitaré mi tiempo".

En efecto, el infortunio y la miseria humana habían golpeado -y de qué manera- a dos de los mayores símbolos religiosos de la Joya del Barroco cordobés. Después del varapalo que le supuso constatar en primera persona el robo de la imagen de la Virgen ubicada en la Fuente de la Salud, ahora tenía frente a sí semejante percal.

"Gracias por todo, Padre. Voy a ir enfilando ya el camino de regreso a casa", le dijo al amable cura, en empático gesto circunflejo. 

-"No hay de qué mozuelo... para eso estamos. Anda con Dios.”     

sábado, 1 de abril de 2017

UN EXTRAÑO EN EL INTERIOR DE LA ASUNCIÓN

Profundamente consternado por lo que acababa de escuchar, el Chico de Ayer guardó su cámara de fotos en el estuche que tenía colgado al cuello, y se dirigió a la puerta trasera de la Asunción.

Avanzó una corta serie de pasos y enseguida se dio de bruces con la realidad. Lo que tenía frente a sí mismo superaba todo lo visto anteriormente. Una gigantesca campana de hierro fundido de mil quinientos kilos yacía semienterrada sobre el preciosísimo suelo del templo, originando un duro contraste con la armoniosa belleza del Sagrario. No en vano había descendido treinta metros en caída libre, provocando una incrustación de cuarenta centímetros en la solería.

Las finas molduras y yeserías que trufan los techos y paredes de la obra cumbre del barroco español, tenían ahora inesperados compañeros de viaje. Hasta allí habían llegado esquirlas y trozos de losa de color rojizo, invadiendo la habitual monocromía blanca en torno al Santísimo.

Boquiabierto, trató de racionalizar el impacto visual de lo que tenía ante sí. Miró al techo y obsevó el enorme boquete. Giró la cabeza y comprobó, en silencio, que no había nadie en el interior del templo.