sábado, 29 de abril de 2017

PLANEANDO EL ROBO DE LA VIRGEN DE LA SALUD

El look de la tribu se completaba con tatuajes y sucias melenas. Discutían entre ellos en los siguientes términos:

-“Que no señores, que la mejor hora para hacer eso es al amanecer… Si hace falta yo mismo trepo por la pared y arranco de cuajo la Virgen”, comentaba con gran determinación el que parecía líder de la pandilla, señalándose el pecho con el dedo índice de su mano derecha.

Fumaban, y el humo de sus cigarros dificultaba la identificación de sus rostros, al tiempo que la cerveza de litrona no dejaba de correr de mano en mano como la falsa monea.
                                                                                                           
-“Vale… ¿pero qué piensas cogerla sólo con tus músculos de Rambo?”, preguntaba socarrón uno de ellos. “… Digo yo que te hará falta un pico por lo menos y en tu casa no tienes ninguno”.

Al escuchar la conversación nuestro hombre cambió su ruta. Subió la cuesta frente a la residencia para detenerse a medio camino y esconderse tras un matorral. Sigiloso y ojo avizor, permaneció allí agazapado escuchando la conversación.

-“Pues entonces mañana mismo voy a la ferretería del Paseíllo a comprar uno en cuanto la abran”, continuó diciendo el jefe de la pandilla. Al poco tiempo carraspeó y le dijo al camarero: “¡jefe, qué se debe por aquí!". Terminó por pagar la cuenta y el grupo finalmente se disolvió.


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