sábado, 27 de mayo de 2017

ÁNGEL PROTECTOR DE LA VIRGEN DE LA SALUD

La tenue luz de las farolas se fusionaba con la húmeda bruma, confiriéndole un inquietante aspecto, lleno de misterio, a la obra maestra de Remigio del Mármol.


La noche se avecina lentamente
sobre los caños huecos el destino
de más de cuatro siglos de camino:
hacia la mar el agua de la fuente.

 Despierta el lirio en su fulgor silente
se adormece la luz en suave trino;
el dios del agua busca en el endrino
algún destinatario del tridente.

Mundo de faunos, fauces y misterio,
fieras salvajes, sórdida mirada,
dioses de piedra en dulce refrigerio;

es el festín del arte, la algarada,
el sueño más humano, sahumerio,
fin de otrora noche: la alborada.

 
Aunque la visibilidad era muy reducida, el sonido de unas recias botas militares alertó a nuestros dos protagonistas de la presencia de los delincuentes.

-"¡Dónde vas desgraciado!" gritó el Chico de Ayer, apareciendo por detrás de la Fuente de la Salud.

-"Te hemos pillado in fraganti. Acompáñame al cuartelillo" le dijo el modélico municipal -que también madrugó y dejó a su familia temprano por participar en tan noble causa- mientras le colocaba las esposas.

                   

*Copla extraída de: http://www.enriquealcalaortiz.com/web

sábado, 20 de mayo de 2017

HUIDA HACIA LA CRUZ SANTO CRISTO

Al llegar su momento, los jóvenes de aspecto sucio pidieron al dependiente el utensilio –por supuesto el más barato- y el tendero, con cara de satisfacción, torció el bigote y les respondió:

-"Hala, averiguaos… ¿a quién le toca ahora?”

Antes de que la desaliñada pandilla abandonara la tienda, al municipal –que era puro nervio-, le afloró un sentimiento de rabia, y les interpeló vociferando:

-"¡Oye... dime!, ¿y para qué queréis eso?”

-"Y a tí que te importa?" respondió resuelto, el cabecilla. Esto alteró -y de qué manera- al Chico de Ayer, que les espetó a la cara:

-"Vais de chulillos... pero que sepáis que así no se le contesta a Autoridad".

Aligeraron el paso los delincuentes al sentirse perseguidos hasta la altura del Caminillo, y con las melenas al viento desaparecieron de la vista de nuestros dos bienhechores, subiendo la cuesta de la Cruz del Santo Cristo.

Llegó la hora prevista al día siguiente y nuestros protagonistas se encontraban agazapados tras el frontispicio de la Fuente de la Salud, justo en la parte superior que se une al montículo de hierba.

sábado, 13 de mayo de 2017

ENCUENTRO EN LA MÍTICA TIENDA DEL PASEÍLLO

Llegó el lunes, y a las nueve y media de la mañana ya estaba abierta la ferretería del Paseíllo. Siguiendo el plan trazado el día anterior, la banda de malhechores ya se encontraba dentro de la tienda, aguardando impacientemente su turno para comprar el ansiado pico con el que pretendían robar la Virgen de las Salud. Multitud de utensilios para el hogar y el terreno agrícola, algunos de ellos pendiendo del techo, formaban parte de la decoración del centenario negocio.
           
"Por fin nos vamos a ganar unas perras de manera fácil y rápida, que con el paro que hay nos vendrá de perilla. Seguro que en Lucena nos la pagan bien", decía el cabecilla del clan al resto, manteniendo las manos dentro de los bolsillos de las oscuras cazadoras de cuero.
 

En esto entraron el Chico de Ayer y el policía al establecimiento -la expresión tensa se marcaba en sus rostros- justo antes de que atendieran a los cinco jóvenes de desaliñado aspecto.

"Ya veréis que al alba la cosa estará tranquila y nadie se coscará. Yo treparé mañana por la Fuente de la Salud, sobre las siete y media", continuaba explicando el jefe de la pandilla en voz alta. Le brillaba el pendiente ahora, sin percatarse de la presencia de nuestros amigos a su espalda.

sábado, 6 de mayo de 2017

ALERTANDO AL MUNICIPAL DEL ROBO DE LA VIRGEN

El Chico de Ayer, sumido en un fuerte estado de nervios, salió de su escondrijo para seguirlos por la calle. Se juró a sí mismo que desbarataría este repugnante plan, pues la verdadera imagen ya había sido sustraída anteriormente y la que presidía el manantial era una réplica de la original. Sin saber muy bien cómo entró en la cabina de teléfono más próxima y en un acto reflejo descolgó el terminal, mientras mantenía abiertos los ojos como platos, casi fuera de las órbitas. Eran las dos y media de la tarde, y el sol pegaba ya fuerte. La voz, temblorosa, apenas le salía del cuerpo.
                                         
-"Oye, pásate mañana a primera hora por la ferretería de la Carrera las Monjas, que me he enterado de que unos niñatos quieren robar la imagen de la Virgen de la Salud y van comprar el arma del crimen allí. Yo iré también... pero necesito que un municipal como tú también sea testigo de este terrible hecho". El policía en cuestión era conocido en la localidad por su fuerte temperamento y compromiso con la ciudadanía.

Al llegar al Palenque observó como el grupo de desalmados giró hacia el Caminillo. Les siguió, taciturno, hasta la altura de la Fuente Rey. Con el ánimo de no ser visto cometió el error de dejarles ir demasiado adelante, de manera que les perdió la pista al llegar a la cuesta de la Cruz del Santo Cristo.


Sonaban las Caracolas,

Bailaban hasta los Jarros, 

y Enmedio de aquel Belén

despertaron a San Marcos.

                   

*Copla extraída de: http://www.enriquealcalaortiz.com/web