sábado, 6 de mayo de 2017

ALERTANDO AL MUNICIPAL DEL ROBO DE LA VIRGEN

El Chico de Ayer, sumido en un fuerte estado de nervios, salió de su escondrijo para seguirlos por la calle. Se juró a sí mismo que desbarataría este repugnante plan, pues la verdadera imagen ya había sido sustraída anteriormente y la que presidía el manantial era una réplica de la original. Sin saber muy bien cómo entró en la cabina de teléfono más próxima y en un acto reflejo descolgó el terminal, mientras mantenía abiertos los ojos como platos, casi fuera de las órbitas. Eran las dos y media de la tarde, y el sol pegaba ya fuerte. La voz, temblorosa, apenas le salía del cuerpo.
                                         
-"Oye, pásate mañana a primera hora por la ferretería de la Carrera las Monjas, que me he enterado de que unos niñatos quieren robar la imagen de la Virgen de la Salud y van comprar el arma del crimen allí. Yo iré también... pero necesito que un municipal como tú también sea testigo de este terrible hecho". El policía en cuestión era conocido en la localidad por su fuerte temperamento y compromiso con la ciudadanía.

Al llegar al Palenque observó como el grupo de desalmados giró hacia el Caminillo. Les siguió, taciturno, hasta la altura de la Fuente Rey. Con el ánimo de no ser visto cometió el error de dejarles ir demasiado adelante, de manera que les perdió la pista al llegar a la cuesta de la Cruz del Santo Cristo.


Sonaban las Caracolas,

Bailaban hasta los Jarros, 

y Enmedio de aquel Belén

despertaron a San Marcos.

                   

*Copla extraída de: http://www.enriquealcalaortiz.com/web

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