sábado, 20 de mayo de 2017

HUIDA HACIA LA CRUZ SANTO CRISTO

Al llegar su momento, los jóvenes de aspecto sucio pidieron al dependiente el utensilio –por supuesto el más barato- y el tendero, con cara de satisfacción, torció el bigote y les respondió:

-"Hala, averiguaos… ¿a quién le toca ahora?”

Antes de que la desaliñada pandilla abandonara la tienda, al municipal –que era puro nervio-, le afloró un sentimiento de rabia, y les interpeló vociferando:

-"¡Oye... dime!, ¿y para qué queréis eso?”

-"Y a tí que te importa?" respondió resuelto, el cabecilla. Esto alteró -y de qué manera- al Chico de Ayer, que les espetó a la cara:

-"Vais de chulillos... pero que sepáis que así no se le contesta a Autoridad".

Aligeraron el paso los delincuentes al sentirse perseguidos hasta la altura del Caminillo, y con las melenas al viento desaparecieron de la vista de nuestros dos bienhechores, subiendo la cuesta de la Cruz del Santo Cristo.

Llegó la hora prevista al día siguiente y nuestros protagonistas se encontraban agazapados tras el frontispicio de la Fuente de la Salud, justo en la parte superior que se une al montículo de hierba.

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