sábado, 10 de junio de 2017

LA LLAMADA DEL DESCENDIMIENTO

-“Pues estupendo. Ya se lo digo yo al capataz de costaleros para que cuente con vosotros para la procesión de las Angustias. Me ha dicho que de momento sólo hay cuarenta hombres de trono y necesitan por lo menos otros tantos para poder salir.”, comentaba con sinceridad el joven a los hermanos. El Chico de Ayer asimilaba la información y no dudaba en preguntar:

-“¿Es necesario haber ensayado antes?, ¿tiene uno que comprarse la túnica?”. El muchacho, solícito, respondía divertido:

-“¡Qué va!... no ves que la mayoría somos nuevos allí… La túnica te la averiguan el mismo día de la procesión, en la Iglesia de las Mercedes. Por eso no preocuparse que no es necesario hacer gasto. La Hermandad pone al servicio de todos los costaleros el material suficiente: túnica, cubrerrostro, fajín y sandalias; dispone además de todas las tallas. Vosotros sólo tenéis que preocuparos de estar el Viernes Santo sobre las siete y media de la tarde en dicho templo”. Y tras terminar la frase el vivaracho mozuelo les hizo un gesto con la mano a modo de despedida, poniendo el pie en el vetusto establecimiento de copas para continuar con su cometido de reclutamiento.


“Qué fuerte”. Le dijo el Chico de Ayer, a su hermano. “Precisamente el trono que es de nuestro paisano Niceto Mateo tiene déficit de costaleros contando ya cuatro años de vida”, prosiguió indignado. Se ve que compartir día con el Nazareno no le favorece, pensó para sí.

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