sábado, 8 de julio de 2017

LA TÚNICA DE LAS ANGUSTIAS

El hombre ayudándose con el dedo índice de su mano derecha, les invitó a cruzar el lateral de la iglesia para alcanzar las dependencias donde se encontraba la zona de vestuario para los cofrades. 

“Debéis ir allí e indicar vuestra talla al encargado. No os demoréis pues el tiempo se echa encima”.
Cuando el Chico de Ayer y su hermano alcanzaron el lugar vieron como los juegos de ropa cofrade estaban dispuestos por tallas en distintos percheros en una blanca habitación no demasiado amplia. Tras indicar al encargado su número se aprovisionaron cada uno de su juego de túnica, zapatillas, cubrerrostro y fajín, y se cambiaron rápidamente llenos de emoción.

Después pusieron el pie de nuevo en la planta de cruz latina y observaron llenos de gozo las andas en madera -sin policromar aún- del maravilloso conjunto de Niceto Mateo: “el Descendimiento”. El rostro de Jesús recibía un misterioso halo de luz  que surgía de la plataforma del trono, el cual amplificaba la escena.
                                                                      

Portar su trono, privilegio 
lo mismo que ser de Priego
 
¡viva nuestra Señora de las Angustias
 
y Nuestro Padre Jesús en su Descendimiento!

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