sábado, 22 de julio de 2017

TAMBORES EN LA CARRERA DE LAS MONJAS


Viernes Santo dualidad
de júbilo y recogimiento
Viernes Santo realidad
de un pueblo con sentimiento.

Como la vida es calor y frío
en dosis proporcionadas
así transcurre este día
con sensaciones encontradas.

El murmullo del bullicio de la gente en las afueras del templo iba en aumento y al escucharse el son de tambores de la banda se sintió, de repente, el crujir de las puertas de madera principales de la iglesia, con que se anunciaba el esperado inicio de la procesión.

“Vamos a salir ya… agacharos para arrastrar el Trono por sus raíles con cuidado y que los hermanos que tienen que hacer la maniobra del Nicodemo estén preparados”, indicaba de nuevo el jefe de costaleros.

El Chico de Ayer y su hermano, al poner pie en la calle, se quedaron asombrados por la gran afluencia de público que se encontraba en la Carrera de las Monjas presto para ver la salida del Descendimiento y, con gran disciplina, se situaron en la parte izquierda de las andas.

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