sábado, 16 de diciembre de 2017

EL MISTERIOSO TORO DE DON DOMINGO

A la altura de la Iglesia de las Mercedes, nuestro hombre se detuvo, frunció el ceño, y sorprendió a su mujer con un comentario.

-"Sin embargo, en este tramo de la calle noto sensaciones contrapuestas.Algo así como los altibajos de la vida. Me refiero al contraste frío-calor, las alegrías y las penas.

En efecto, nada había dejado una huella de miedo más profunda en el imberbe corazón del Chico de Ayer, que la imagen nocturna de un extraño artilugio que, cargado con fuegos artificiales, se desplazaba en aleatorias trayectorias desde las Mercedes al Palenque, sembrando el pánico entre los chiquillos de la época. Era el “Toro de Don Domingo”, y formaba parte de las fiestas organizadas por dicha iglesia a comienzos del mes de septiembre. Por contra, ese mismo tramo de calle retrotrajo también anuestro simpar personaje al mundo de los perritos piloto y las muñecas chochona. A música de sevillanas sonando con gran volumen en locales comerciales improvisados como casetas, y a la belleza, rotunda, de las mujeres ataviadas con traje de gitana montadas a lomos de atractivos caballos. Y es que nada le hacía brotar más alegría que observar dispuesto el alumbrado colgante entre fachadas, y los haces de luces de puestos de venta y atracciones de las dos ferias locales -San Marcos y Real-, ubicadas ambas en la Carrera de las Monjas. ”Qué pena no preservar huella analógica de todo aquello por no disponer de cámara entonces”, pensó para sí.

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