sábado, 23 de diciembre de 2017

MÍTICA CARRERA DE LAS MONJAS

Treinta puestos de avellanas
quince tiendas con juguetes
muchas más de tiro al blanco
triquitraques y cohetes.

Los gritos del turronero;
el chinchin de los tiovivos;
el que vende caramelos,
con trinta mil adjetivos.

Mientras iba cavilando sobre este choque de sensaciones y recuerdos acerca de la Carrera de las Monjas, su mujer le sorprendió:

-“Desde luego… ¡es impresionante la historia que alberga esta arteria de Priego, cariño!”. El Chico de Ayer, absorto como estaba en sus pensamientos, sólo acertó a decir:

-“Me has asustado, cielo, no esperaba que me hablaras ahora…”. A lo que ella, plena de lucidez y fino sentido del humor, respondió:

-“¡Ni que fuera el Toro de Domingo!”. Y riéndose ambos continuaron su romántico paseo cogidos de la mano.

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