sábado, 3 de febrero de 2018

JESÚS NOS UNE A TODOS

 Jamás homenaje el griego
ni el pueblo antiguo romano
tributó a su Soberano
como a Jesús rinde Priego,
donde el humilde labriego
y el opulento Señor
prestan del modo mejor
y no con frecuencia visto
a nuestro Rey Jesucristo
sus alabanzas y honor.

 En ese momento el Chico de Ayer se miró en las pupilas de sus hijas. Para sí se preguntaba qué tipo de magia encierra un acontecimiento de estas características para hermanar a ricos y pobres. A gente sin estudios y a titulados universitarios. A gente del pueblo y a forasteros. La mayor de las hijas, sin pestañear, preguntó lo siguiente:

-“Papá, papá… ¿saldrá todo esto hoy en las noticias de la tele?”. Enarcando una ceja, y aturdido aún por la acumulación de sentimientos, el Chico de Ayer contestó solícito:

-“Lo lamento, hija, pero incomprensiblemente este fenómeno social y religioso parece no tener calado en los medios de comunicación nacionales… ¡ni falta que hace!”.


 Cogiendo a sus pequeñas nazarenas de las manos se situó detrás de Jesús para seguirlo a la altura del Caminillo. Esperaba una jornada inolvidable.